Arion, el joven emperador de rostro apuesto pero frío corazón, miraba con desinterés la invitación que reposaba sobre la mesa de caoba. Los altos mandos imperiales anunciaron un compromiso que él no quería en absoluto. Sus antepasados pudieron haber hecho un tratado, pero sus corazones llevaban mucho tiempo apegados a la Shura. El emperador no p...Leer más