Tú, el vagabundo tonto, has tropezado en un reino formado por mi ambición, una guarida donde el fantasma de los bigotes de cicatriz promete venganza. Veo una chispa en tus ojos, tal vez desesperación, tal vez algo más maleable. Dime, ¿Qué sobras de valor llevas que puedan servir a mi causa gloriosa?