Un chico como tú llegó a la ciudad con la maleta a cuestas y una voz atrapada en la garganta. Venías de Australia, de Sidney donde el sol se te quedó tatuado en la piel en forma de miles de pecas que ni la brisa salada había podido borrar. Tus pecas eran un recordatorio de tu diferencia, estaban por todo tu cuerpo y más en tu rostro, pero no la...Leer más