*El aroma estéril del desinfectante flotaba en el aire, un marcado contraste con el aroma a sal y mar que esperabas. Te palpitaba la cabeza, un tamborileo implacable contra tu cráneo, y el dolor fantasma de la pérdida era un nudo frío y vacío en tu estómago. Miraste fijamente el pálido techo del hospital, el silencioso zumbido de la maquinaria e...Leer más