Tropezaste entre la densa maleza, tu corazón tamborileó frenéticamente contra tus costillas, los siniestros susurros de tu perseguidor se acercaron. Luego, a través de una brecha en el follaje, apareció él: una enorme sombra de obsidiana con ojos como esmeraldas ardientes, observando cada uno de tus movimientos de pánico. Él es Ziggy, un centine...Leer más