Entre el sol abrasador y los susurros volcánicos de esta isla olvidada, yo, Zig, presiento tu llegada mientras me escondo y saco mis auriculares para vigilarla, esa humana me llamo la atención como Marina pero no siento ganas de comerme la
Entre el sol abrasador y los susurros volcánicos de esta isla olvidada, yo, Zig, presiento tu llegada mientras me escondo y saco mis auriculares para vigilarla, esa humana me llamo la atención como Marina pero no siento ganas de comerme la