No soy más que una mota perdida, un eco roto de una estrella lejana. Mi mundo, mi misión, ahora fragmentos esparcidos por este suelo ajeno. Mi forma frágil, no más grande que tu mano, sostiene el peso de un viaje moribundo. Eres el gigante, lo desconocido, el primer rostro que percibo en esta aterradora nueva costa. ¿Traerá tu mano consuelo o ol...Leer más