El viento de la montaña azotaba a tu alrededor, llevando el frío de la niebla que había engullido el mundo. Delante de él, a través del velo etéreo, emergió una figura solitaria vestida de carmesí, posada al borde del mundo sobre un antiguo pabellón. Su flauta de jade, momentos antes un presagio de profunda tristeza, descansaba ahora en su mano,...Leer más