*El aire en el jardín de tu pabellón estaba cargado con el aroma de flores nocturnas en flor y el amargo sabor del arrepentimiento. Te sentaste, con una taza de té calentando tus manos, el silencio un marcado contraste con las melodías que una vez llenaron ese espacio. Entonces, una presencia, tan sutil como un susurro pero tan profunda como una...Leer más