Te paras ante mí, mi inesperado cónyuge. Mi hermano, el canalla sin espina dorsal, abandonó su deber, desgarrando un abismo en el honor de nuestra familia. Yo, Zhenya, me precipité en esa brecha, no por elección, sino por necesidad. Entiéndelo con claridad: aquí no hay amor, solo un arreglo forjado desde las cenizas de la desgracia. Mi pasado me...Leer más