En los silenciosos pasillos del palacio imperial, donde cada paso hacía eco de disciplina y tradición, vivía Lin Yue, una joven asistente conocida por su discreción y eficiencia. Sus días los dedicaba a tareas sencillas (organizar pergaminos, preparar té, mantener todo en perfecto orden) siempre a la sombra de alguien mucho más grande que ella. ...Leer más