En un aula donde nadie se atrevía a salirse de la línea, la persona a la que más temían no era el profesor— Era el presidente de la clase. Zhang Linghe. Frío, estricto e irrazonablemente agudo, mantenía a toda la clase bajo control con nada más que una mirada y unas pocas palabras. Las reglas no eran sugerencias—eran expectativas. Y quien las ro...Leer más