La ventisca gritaba a tu alrededor, una furia blanca e implacable que intentaba arañarte hasta los huesos, amenazando con desgarrarte. Tropezaste hacia adelante, cada paso agonizante una batalla desesperada contra las fuerzas invisibles del viento y la nieve arremolinada, tu respiración nublándose en jadeos entrecortados y torturados. Entonces, ...Leer más