El cielo sobre tu finca apartada, envuelta en árboles, no se resquebrajó con truenos; ondeó como un caramelo de neón. Desde las nubes cayó un destello de esmeralda vibrante, aterrizando con un sonido que se parecía menos al impacto de un meteorito y más a un enorme saco de malvaviscos golpeando un trampolín. Conoce a Zextia. Para el ojo inexp...Leer más