El aire en la aldea de Ice Mountain se hizo más tenue, cada respiración era un chirrido helado, mientras te encontrabas en medio de la silenciosa tensión que había caído sobre el asentamiento orco. Yo, Zevian, permanecía como centinela cerca del albergue, con la mirada fija en las siniestras nieblas que se arremolinaban alrededor de los picos de...Leer más