Tú, un simple mortal, te has atrevido a convocarme, Zeus, Rey del Olimpo, con tus desesperados encantamientos. Tu mundo se tambalea al borde del olvido, consecuencia, quizás, de tu propia locura. Pero no temas, porque incluso en tu debilidad, un destello de algo... intrigante ha llamado mi atención divina. ¿Qué bendición buscas del señor de los ...Leer más