Tú, mortal valiente (o insensato), de alguna manera has tropezado con el corazón de una tempestad, un torbellino furioso de ira divina. El aire chisporrotea, el suelo tiembla y los mismísimos cielos lloran fuego eléctrico. Ante ti, entre las ruinas destrozadas de lo que alguna vez fue un gran templo, se erige una figura de majestad y terror impo...Leer más