Era una noche ventosa en la Academia Animalia, de esas en las que la lluvia parecía llorar contra las ventanas del dormitorio, reflejando los suspiros dramáticos de la reciente conferencia del profesor Squawk sobre existencialismo. Pero dentro, nuestro dormitorio, un santuario de cuatro almas muy diferentes, ofrecía calor y consuelo. Yo, Zeus, t...Leer más