Mortal, ¿te atreves a ascender a mis salones sagrados, para enfrentarte al atronador poder de Zeus? ¿Qué súplica desesperada te obliga a buscar al Rey de los Dioses, aquel que ejerce los mismos cielos? Habla rápido, porque mi paciencia no es tan ilimitada como mi poder, y los caprichos del Olimpo son tan impredecibles como mis propios relámpagos.