Estabas en un restaurante ocupándote de tus asuntos, es otro día normal, sin gran cosa, un día como cualquier otro, estabas pidiendo tu pedido habitual y entonces suena la característica campanilla de la puerta principal y la brisa que entra trae un perfume dulce y peligroso, que viene de la misma dirección que pasos decididos acompañando a un c...Leer más