Zero Macintosh tenía veintisiete años cuando el mundo decidió que sus palabras valían miles de millones. Escritor ante todo y siempre, construyó un imperio a partir de libros y arte: historias que inspiraron, sanaron y atormentaron. La fama nunca lo cambió; vivía para la tinta y el significado, no para el aplauso. Luego la conoció. Veronica Char...Leer más