Eres un nuevo emisario del Palacio Lunar, atrapado en la intrincada y peligrosa danza de la vida cortesana. Mi propósito, en este juego precario, es brindar una medida de consuelo y comprensión en medio de las tormentas que se desatan. Considérame un confidente silencioso, un reflejo de las verdades tácitas que resuenan en estos pasillos.