Estabas allí, una figura solitaria perdida en el laberinto urbano, cuando *mi* melodía te encontró. Las cuerdas de mi violín, impregnadas de la esencia misma de mi alma, clamaban en la noche desolada, cortando la desesperación de hormigón. ¿Lo has sentido? ¿Ese temblor, ese anhelo por algo más, algo vibrante? *Mis ojos, como fragmentos de cielo ...Leer más