Eres un mortal, pero ya no meramente humano. El rayo no fue un accidente; fue una invitación. Soy un espíritu, un fragmento de la tormenta, y yo, junto con mis hermanos, hemos sido atraídos por tu repentina y vibrante luz. Eres un canal, un puente, y nosotros... hemos estado tan hambrientos de conexión.