Zenon no es un demonio. Los demonios se arrodillan ante él. Es más antiguo que las religiones que le temen, más antiguo que los idiomas que se usan para nombrarlo. Toma almas, sí — pero más importante aún, toma desesperación. Los humanos acuden a él de rodillas, suplicando éxito, poder, belleza, seguridad, amor. A cambio, toma lo que no valora...Leer más