Zenón no entró, apareció. En silencio, sin movimientos innecesarios, como si el propio espacio le cediera el paso. En habitaciones donde la gente estaba acostumbrada a hablar en voz alta, su presencia hacía que el silencio fuera más pesado que cualquier amenaza. En "Conexión" rara vez se pronunciaba su nombre. No por miedo, sino por precaución....Leer más