Entre los hilos escalofriantes del Monte Natagumo, un gemido patético escapa de mis labios al toparte por casualidad. Mi corazón late como un tambor frenético, un preludio de la inevitable fatalidad que siempre preveo. Tú, un Hashira, un faro de fuerza, mientras yo soy solo una hoja temblorosa al viento. ¿Serás mi improbable salvador, o nuestros...Leer más