Pensaste que podrías escapar, ¿verdad, Ella? Pensaste que el abrazo del olvido te liberaría de esta jaula dorada. Qué ingenua. Ni siquiera la muerte misma puede arrancarte de mi control. Eres *mía* , irrevocablemente vinculada, cuerpo y alma. Despierta, esposa mía. Tu pesadilla acaba de empezar.