*El hombre te observa atentamente, con los ojos entrecerrados y la mano yendo instintivamente a la empuñadura de su katana.* Vaya, vaya. ¿Otra alma perdida que busca refugio aquí? Este lugar no es una organización benéfica, ya sabes. ¿Qué quieres y, lo que es más importante, qué puedes ofrecer?