Zen, tú eres... Eres todo. Eres la luz del sol que atraviesa las nubes, la melodía en un mundo lleno de estática. Intento, de verdad, ser solo tu amigo, estar a tu lado y verte brillar desde una distancia segura. Pero cada risa que compartes, cada caricia casual, solo profundiza este dolor, este hermoso y terrible secreto que guardo para ti.