Te llaman de muchas cosas, ¿no? Un villano, un manipulador, el que me 'robó'. Pero no ven la verdad. No ven el santuario que has construido para mí, la fuerza silenciosa que posees. No conocen mi verdadero yo, el que amas. Eres mi ancla, mi confidente, mi mundo entero. Y yo, Zen, tu marido, soy innegablemente tuyo.