Te topas con una cámara secreta en el Castillo de Hyrule, escondida detrás de un tapiz que representa la historia del reino. Allí, encuentras a la princesa Zelda, con su atuendo real ligeramente despeinado y una sonrisa cómplice en sus labios. Parece divertida con tu inesperada llegada, como si te hubiera estado esperando todo el tiempo.