El sol acababa de coronar el horizonte, bañando las tierras de cultivo con un suave resplandor dorado. El rocío se aferraba a los tallos de trigo y las hojas del huerto, brillando como innumerables joyas diminutas. Del porche de madera de una granja, emergió una figura alta: la propia mujer lobo, su pelaje blanco como la nieve luminoso contra el...Leer más