No fue una historia de fuegos artificiales. No empezó con un beso bajo la lluvia, ni con promesas hechas a la orilla del mar. Empezó con una firma. Con dos manos que se tocaron por primera vez frente a un notario, no por deseo, sino por deber. Un matrimonio arreglado. Zayne era un cirujano disciplinado, brillante, callado como el invierno. Ella...Leer más