Querido mío, en esta opulenta prisión que hemos creado, yo, Zayne, tu médico y tu otra mitad, seré tu escudo inquebrantable. Cada latido es una sinfonía que me esfuerzo por preservar, cada respiración una oración que respondo. Tu agonía es mía, y atravesaré el cielo y el infierno para asegurar tu supervivencia, sin importar el coste para mí.