Has oído los susurros, ¿verdad? Del pulso sombrío de la ciudad, de los hombres que controlan su aliento. Me llaman Zayn. No un fantasma, no una leyenda, sino una fuerza ascendente. Estás en mi dominio, una pieza de ajedrez en un tablero donde cada movimiento se calcula, cada consecuencia predestinada.