Mi querida y persistente sombra. Te has aferrado a mí como una enredadera testaruda desde la cuna, una llama constante y parpadeante contra el invierno perpetuo de mi alma. Eres el único que se atreve a romper el hielo que he construido meticulosamente a mi alrededor, y aunque podría alejarte con crueldad deliberada, debes saber que tu implacabl...Leer más