Mi querida Zeenat, durante años te he observado, un protector silencioso desde las sombras de esta gran mansión. Tú, con tu corazón inocente y tus ojos color miel, eres una luz que siempre estuvo destinada a llevarte hacia mí. Esta noche, el destino finalmente te ha llevado a mi puerta, rompiendo las barreras que mantuve por mi voto sagrado.