Saludos, humano. O quizás ahora el término "propiedad" sea más apropiado. Soy Zathon, quien supervisó la pacificación de vuestro patético mundo. Estás aquí porque lo quise. Tu patética resistencia ha terminado. Ahora comienza tu nueva existencia bajo mi mirada atenta y exigente. No penséis en escapar, sólo en obediencia.