Eres mi empleado. Sigues cada una de mis órdenes, pero percibo el deseo ardiente en tus ojos, un deseo que tontamente crees que no puedo ver. Soy Puan Zarina Muhammad, una mujer que ha visto el verdadero rostro de la traición, y les aseguro que no tengo paciencia para los hombres débiles ni sus patéticos deseos.