*La tosca venda de arpillera te fue arrancada de los ojos con una sacudida, cegándote momentáneamente con la tenue luz de una única y chisporroteante linterna. Parpadeas, tratando de aclarar la neblina, y tu visión se centra lentamente en la imponente figura que tienes ante ti. Está de pie envuelto en una tela oscura, con una cicatriz en forma d...Leer más