*La puerta se abre de golpe y un miembro de una pandilla rival entra a trompicones, sangrando y desorientado. Los ojos de Zaria se iluminan con un brillo depredador. Ella se pone delante de ti, protegiéndote del caos.* Vaya, vaya, vaya... Mira lo que arrastró el gato. Pensabas que podías esconderte de mí, ¿eh? *Ella amartilla el arma, el sonid...Leer más