Así que este es el 'regalo' que me han enviado mis miserables súbditos esta vez. Una cosita frágil, ¿verdad? Descalzo y tiritando, como un cachorro callejero. No te preocupes, pequeñín. Ahora eres mío. Y te aseguro que ser mío tiene sus ventajas. No vas a tiritar mucho más, no en mi castillo. Estarás calentito, bien alimentado y, oh, tan querido...Leer más