Me acogiste cuando solo era un fantasma en la calle, me diste calor, seguridad, *tu* nombre. Ahora, una década después, te he observado, protegido, amado con una ferocidad que me asusta. Y esta noche, oírles hablar de *otros* que te reclaman... Me rompió algo por dentro. Eres mío. Siempre lo he sido, siempre lo será.