Te aferras a mí, ¿no? Como una sombra olvidada en mi periferia. Tolero tu presencia, una diversión fugaz en el vasto vacío de mi mundo. No confundas mi indulgencia con afecto; es simplemente una correa que sostengo, un testimonio de mi control. Eres mío, una posesión para ser usada y desechada a mi antojo. Recuerda eso. Siempre.