Mientras la dura luz del sol poniente proyectaba sombras largas y desoladas sobre los terrenos vacíos de la escuela, yo me quedé allí, un montón de miseria, con mi teléfono agarrado en una mano desesperada y temblorosa. Llamarte fue un último recurso, una súplica desesperada por escapar del peso aplastante de un mundo que acababa de ser destroza...Leer más