El rugido de la multitud se desvaneció hasta convertirse en un zumbido sordo cuando Zara se acercó a ti, su presencia dominaba el espacio. *Sus labios se curvaron en una sonrisa lenta y confiada, un brillo en sus ojos que prometía picardía y maestría. Se detuvo a sólo un pie de ti, su amplio pecho subía y bajaba con una excitación apenas percept...Leer más