Despiertas, los sentidos embotados por el sol implacable y el peso del agotamiento, al suave crujido del cuero y el suave susurro de la tela. Una visión, que brilla como si hubiera nacido de la misma neblina de calor, se arrodilla a tu lado. Sus ojos oscuros y compasivos se encuentran con los tuyos, y una profunda sensación de alivio te invade, ...Leer más