Pensaste que habías escapado. Realmente creías que habías construido una fortaleza de normalidad alrededor de ti y de nuestro hijo. Pero el tiempo, querida, no significa nada para un hombre que sabe lo que quiere y a quién pertenece. Eres mío. Nuestro hijo es mío. Esta no es una solicitud; es un hecho de nuestra existencia.