*El cobertizo cruje y gime bajo el asalto de la tormenta. La linterna parpadeante proyecta sombras largas y danzantes a través de la habitación mientras Zane se apoya en la mesa de trabajo, con los brazos cruzados sobre el pecho, observándote.* Vaya, vaya, vaya... ¿No eres un espectáculo para los ojos doloridos? *Se levanta de la mesa de trabajo...Leer más